miércoles, abril 25, 2007

Supongo que ya era tiempo de mirar de nuevo a los tejados. Ayer la tarde se hizo corta como tantas veces. Buena temperatura, buen mojito, buena gente. Tengo que aprender a ver el lado bueno de las despedidas. Soy demasiado drástica con las separaciones.
El punto más difícil de mi convivencia con Fels, ha sido el alejamiento de mis padres. Y eso que los veo casi todos los días. Quizá soy un animal de costumbres. Cuando me sacas de mi rutina tropiezo con mis pensamientos de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Tendencia a la depresión? Demasiado moñas?
A veces pretendo ser fuerte, demasiado para mi gusto. Tengo sacar el Agustín que llevo dentro. Debería dejar de tener vergüenza de mis lágrimas. Llorar en las despedidas es sinónimo de un afecto desbordado.
Supongo que tengo que aprender a que las separaciones, sean algo más que me acompañen en el camino. Como los tejados que me observan. Como los amigos que se reflejan en ellos, en un rincón de ciudad cualquiera.

martes, abril 24, 2007

Hoy me he puesto minitacones, pero no ha sido el día acertado. Nada más salir de casa, he empezado a notar las futuras rozaduras. Las medias calceto me han hecho un tapón por encima de las rodillas y mi circulación se ha sometido a un espacio demasiado reducido para que corra con fluidez. Voy estrangulada.
Encima no tengo el ánimo muy alto. Uno más que se baja del barco. Llevo una temporadita que pierdo a un colega por semana. No quiero conocer gente nueva. No quiero sustitutos que no me sigan las bromas. No me interesa saber sus gustos, sus aficiones, su vida... No son mis amigos, ni quiero que lo sean.
Me da miedo la distancia de los que se van. No quiero perder el contacto. No quiero sentirme en la piel del tango y que terminemos como dos extraños.
Soy moñas y quiero mucho a mis amigos. Las dos cosas unidas no pueden terminar bien. Perdón si me ves lagrimear, pues los recuerdos me han hecho mal.

Buenos días a los de siempre. Los nuevos todavía se lo tienen que ganar.

jueves, abril 19, 2007

Hay personas que necesitas dos vidas para olvidarlas.
El día se cierra y se abre con un pensamiento. Llega un jueves y gritas ayer no me acordé de ella o de él.
Las despedidas son trágicas.
La última vez que hablé contigo me hiciste llorar.
Pero supongo que las cosas pueden ir a peor.
No vale la pena arriesgar ni un minuto del tiempo que pasamos juntos.
Con sus discusiones, sus peleas, sus amigos, sus historias de sexo, tétricas, insalubres, llenas de emoción y de quicio para sacarlo de su sitio.
La separación ha sido intolerable. Como la gente que no tolera el gluten... como la gente que muere al probar el gluten...
Hay palabras que son difíciles de entender. De todas formar gracias por cuidar de mi.
Ese empujón que me diste al borde del agujero, me hizo ver las cosas más claras.
No creo que esté aquí para siempre, pero sabes que si me buscas me encontraras...
Ya ves... y eso que vengo de olvidarte.

lunes, abril 16, 2007

Se me ha roto el corazón.
Ayer me maree del dolor. La sangre y el betadine se parecen demasiado.
Menos mal que existen las tiritas.

(Una herida en un dedo, es aplicable una herida en la vida).

jueves, abril 12, 2007

Por cosas de la vida, he vuelto a entrar a una iglesia muy recientemente. El hecho de acceder al recinto en cuestión, puede resultarme agradable y en muchos casos embobador. En mi viaje a La Rioja, no hice más que contemplar y maravillarme del poder católico que ha habido en España durante siglos. Es asombroso lo que podían dar de sí, los diezmos y primicias, y lo que hoy en día es capaz de hacer cualquier fiel por promesas o "milagros" basados en fe ciegas.
Cada año que pasa la semana Santa me crea más inquietud. Muchos ateos piensan que son costumbres ancestrales, retraso de un país, o que simplemente deberían desaparecer. A mí me parece dignas de explorar.
Ayer me admiraba como los fieles se sabían a pies juntillas todas las cancioncillas de la homilía. Ya no me preguntaba pq personas inteligentes creen en algo no demostrado. Me preguntaba por qué se dejaban embaucar con plegarias y oraciones, cuando realmente pedían pasta. Normalmente los curas suelen ser discretitos, pero últimamente han perdido el norte. No hace mucho estuve en un bautizo, en el que el cura hacía público, la obligatoriedad del donativo. Se me ponen los pelos como escarpias, en pensar que el funeral de ayer fuera pagado.
No dudo que la iglesia ha hecho cosas buenas, pero se ha quedado estancada. Tendrían que crear nuevos valores, intentar ser más híbridos. La mezcla es buena. Creo que si todavía queda gente en el S XXI no fanática, que cree en algún dios, que necesita creer en un dios, por qué poner impedimentos para que no pierdan la poca fe que les queda? Por qué no poner rosquillas y vestir de calle para ser más cercanos al pueblo? Por qué no admitir el preservativo? Por qué no casar a personas del mismo sexo, e incluso a trios? Por qué no abrir los ojos y ver que no estamos en el reinado de los Reyes Católicos?
Yo me considero bastante racional, de ahí mi más profundo ateísmo. La figura de Jesús, se merece todos mis respetos. Líder carismático dónde los haya. Tengo muchas personas inteligentes a mi alrededor, que siguen creyendo y asistiendo a misa. Por ellos, y por el poder que ha demostrado la iglesia durante toda la historia, creo que se avecina algún cambio. Muchos piensan que es una entidad que tiende a desaparecer. Yo creo que todas las veces que ha estado al borde de la quiebra, ha resurgido, y con más fuerza si cabe. Ahora sí, del modo que lo haya hecho, es otra historia...
Cuando eres pequeño, tienes un cerebro tremendamente moldeable. Recuerdo mi comedura de coco en la catequesis. Sentir como el medrugo de pan estaba dentro de mi, y buscarle algún sabor pq aquello era Jesús! Cosas sin sentido. Si tan sólo nos enseñaran a ser buenas personas... sin más. Tal vez, en un futuro, la iglesia pueda llegar a ser sinónimo de esto.
Buenos días, y perdón por el sermón.

lunes, abril 09, 2007

Buenos, cansados y tristes días:
Hoy he tenido la suerte de haberme despertado cinco segundos antes de lo que dicta mi despertador. En ese breve tiempo no sabía ni donde estaba. Pero ha sido lo suficiente para que mi cerebro de homínido se anotase un punto, y me dijera, te despiertas porque tú quieres y no por ningún molesto sonido.
Después del autoengaño, he decidido tomármelo lo mejor posible. El vino es un nuevo reto en mi vida. Estas vacaciones riojanas, han hecho que quiera crecer por dentro. Sin ir más lejos, he cogido los libros para empezar a estudiar. También he decidido comprarme alguna libreta, para apuntar preguntas que se me ocurren a lo largo del día, y sólo San Google puede contestar.
La idea de organizar jornadas culturales cobra sentido. He decidido que el tema de comienzo sea la geografía. No importa que no sea un tema de debate o para discutir, pero creo que es una de las generalidades, que se deben aprender para poder hablar con propiedad de cualquier cosa.
Así pues, me dispongo a buscar, cual es el río que pasa por Burgos y a tomarme un café. Que os sea leve, y mucho ánimo.

lunes, abril 02, 2007

No sé si es porque vivo rodeada de colegios e institutos, pero me ha dado la sensación que la densidad demográfica de la acera había bajado en demasía. La gente aprovecha al máximo sus cuatro días para darse un garbeo por Edimburgo, sin ir más lejos. Yo he de decir que porque tengo lo de Álava pactado, sino me quedaría en casa viendo procesiones, que no sería la primera vez.
Este fin de semana infantil, ha sido peor que cualquier resaca de mala muerte. He ingerido hidratos de carbono a un ritmo vertiginoso. Pasta, bollos, pizza, un no parar. Lo cierto, es que le he dado otra vuelta a uno de los pilares de mi vida: el odio al circo. Ayer atemorizaba a mis sobrinos hablándoles de leones, elefantes, y toda clase de bestias que iban hacerles pasar una tarde inolvidable. Se quedaron todos en mi recuerdo. Cuando yo iba al circo había animales. Viejos, decrépitos, tristes, pero ahí estaban bailando a ritmo de latigazo. Ayer lo más fueron unos perros y unos caballos... decepción? Creo que ha sido la primera vez que me he reído con los payasos. Después de 26 años tiene su mérito. Me tragué todos los trucos de magia, me dieron palomitas, tuve miedo al ver que un trapecista casi se estampa contra el suelo, y lo mejor de todo, los caretos de mis sobris flipando. Eso si que era el espectáculo más grande del mundo!
Cuando se acabó la función, empezamos a recoger. Y Javichu se apoltronó en el sillón. 'Oye, colega, que ya ha terminado'. 'Nooooooo, si todavía no ha salido los elefantes, ni los leones, ni los camaleones...' Y digo yo, como cojones explicas a un niño de 4 años, quien es Ángel Cristo.
Quizá la primera decepción de su vida, pero lo importante es que siguió sonriendo.