Supongo que ya era tiempo de mirar de nuevo a los tejados. Ayer la tarde se hizo corta como tantas veces. Buena temperatura, buen mojito, buena gente. Tengo que aprender a ver el lado bueno de las despedidas. Soy demasiado drástica con las separaciones.
El punto más difícil de mi convivencia con Fels, ha sido el alejamiento de mis padres. Y eso que los veo casi todos los días. Quizá soy un animal de costumbres. Cuando me sacas de mi rutina tropiezo con mis pensamientos de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Tendencia a la depresión? Demasiado moñas?
A veces pretendo ser fuerte, demasiado para mi gusto. Tengo sacar el Agustín que llevo dentro. Debería dejar de tener vergüenza de mis lágrimas. Llorar en las despedidas es sinónimo de un afecto desbordado.
Supongo que tengo que aprender a que las separaciones, sean algo más que me acompañen en el camino. Como los tejados que me observan. Como los amigos que se reflejan en ellos, en un rincón de ciudad cualquiera.
El punto más difícil de mi convivencia con Fels, ha sido el alejamiento de mis padres. Y eso que los veo casi todos los días. Quizá soy un animal de costumbres. Cuando me sacas de mi rutina tropiezo con mis pensamientos de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Tendencia a la depresión? Demasiado moñas?
A veces pretendo ser fuerte, demasiado para mi gusto. Tengo sacar el Agustín que llevo dentro. Debería dejar de tener vergüenza de mis lágrimas. Llorar en las despedidas es sinónimo de un afecto desbordado.
Supongo que tengo que aprender a que las separaciones, sean algo más que me acompañen en el camino. Como los tejados que me observan. Como los amigos que se reflejan en ellos, en un rincón de ciudad cualquiera.

1 Comments:
La verdad es que esas tardes se agradecen... como dijr algún día, esas reuniones en donde se habla de todo (de la vida en general) son geniales, aunque tengan por excusa una despedida...
Despiértanos cada día
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