jueves, abril 12, 2007

Por cosas de la vida, he vuelto a entrar a una iglesia muy recientemente. El hecho de acceder al recinto en cuestión, puede resultarme agradable y en muchos casos embobador. En mi viaje a La Rioja, no hice más que contemplar y maravillarme del poder católico que ha habido en España durante siglos. Es asombroso lo que podían dar de sí, los diezmos y primicias, y lo que hoy en día es capaz de hacer cualquier fiel por promesas o "milagros" basados en fe ciegas.
Cada año que pasa la semana Santa me crea más inquietud. Muchos ateos piensan que son costumbres ancestrales, retraso de un país, o que simplemente deberían desaparecer. A mí me parece dignas de explorar.
Ayer me admiraba como los fieles se sabían a pies juntillas todas las cancioncillas de la homilía. Ya no me preguntaba pq personas inteligentes creen en algo no demostrado. Me preguntaba por qué se dejaban embaucar con plegarias y oraciones, cuando realmente pedían pasta. Normalmente los curas suelen ser discretitos, pero últimamente han perdido el norte. No hace mucho estuve en un bautizo, en el que el cura hacía público, la obligatoriedad del donativo. Se me ponen los pelos como escarpias, en pensar que el funeral de ayer fuera pagado.
No dudo que la iglesia ha hecho cosas buenas, pero se ha quedado estancada. Tendrían que crear nuevos valores, intentar ser más híbridos. La mezcla es buena. Creo que si todavía queda gente en el S XXI no fanática, que cree en algún dios, que necesita creer en un dios, por qué poner impedimentos para que no pierdan la poca fe que les queda? Por qué no poner rosquillas y vestir de calle para ser más cercanos al pueblo? Por qué no admitir el preservativo? Por qué no casar a personas del mismo sexo, e incluso a trios? Por qué no abrir los ojos y ver que no estamos en el reinado de los Reyes Católicos?
Yo me considero bastante racional, de ahí mi más profundo ateísmo. La figura de Jesús, se merece todos mis respetos. Líder carismático dónde los haya. Tengo muchas personas inteligentes a mi alrededor, que siguen creyendo y asistiendo a misa. Por ellos, y por el poder que ha demostrado la iglesia durante toda la historia, creo que se avecina algún cambio. Muchos piensan que es una entidad que tiende a desaparecer. Yo creo que todas las veces que ha estado al borde de la quiebra, ha resurgido, y con más fuerza si cabe. Ahora sí, del modo que lo haya hecho, es otra historia...
Cuando eres pequeño, tienes un cerebro tremendamente moldeable. Recuerdo mi comedura de coco en la catequesis. Sentir como el medrugo de pan estaba dentro de mi, y buscarle algún sabor pq aquello era Jesús! Cosas sin sentido. Si tan sólo nos enseñaran a ser buenas personas... sin más. Tal vez, en un futuro, la iglesia pueda llegar a ser sinónimo de esto.
Buenos días, y perdón por el sermón.