Después de saludar al cadáver, terminas dando abrazos a los ojos de los vivos. Llegué como si nada al tanatorio, y salí llorando cual Agustín.
Soy la mayor de los primos pequeños y la pequeña de los grandes. Estoy en ese punto que todo el mundo te conoce por foto, pero con botas y ojeras soy otra cosa. Supongo que tu infancia les recuerda a su juventud, de ahí que te estrujen para que vuelvas a ser pequeña de nuevo. Mi primo se vino abajo con el abrazo de despedida. Yo no me quise despegar de él. A veces te apoyas en quien no tienes confianza. No hubo manera de soltarnos. Quería el abrazo de cualquier desconocido que le diera su amor. Besos con abrigo puesto, que espero que le transmitieran todo mi cariño. Mi tía Goya, la mujer del famoso Sandalio, salió a socorrer mis lágrimas... pero terminó uniendo las suyas. Vaya numerito... la sucesora de Agustín en directo.
Temo a la muerte. Últimamente han pasado muchas cosas a mi alrededor y me he dado cuenta de que todavía me queda mucho por hacer. Y pase lo que pase, de aquí en adelante quiero hacer todo lo que quiera, y lo que pueda. No es cuestión de hacer una lista, pero por ejemplo, hacer el transiberiano, montar en globo, tener un huerto, reanimar mi bonsái, casarme borracha en Las Vegas, ir a África de nuevo, terminar mi carrera y empezar con teoría literaria, aprender a hablar un idioma como el japonés para dar en los morros a todos los que hablan inglés, ir a Tokio, raparme la cabeza, conocer tierra de fuego... joder esto interminable. Dentro de diez años, a ver en que quedan todos mis proyectos. Bueno pongamos dentro de diez meses...
En fin, voy a ver si encuentro el plan de pruebas que hice ayer. Joder, gano tiempo ordenando las cosas y lo pierdo en encontrarlas... puto desorden. Que tengáis un buen día.