viernes, noviembre 30, 2007

Después de una semana mocosa, febril y surrealista, amanece un viernes, en el que me gustaría haber estado de otra facha. Otros pelos, otra mirada sin ojeras, otra aptitud... porque la actitud es buena. Pero esto es lo que hay. Y estoy dispuesta a morir por la causa, si es menester. No voy a decepcionar.
En Madrid, no se puede dejar pasar estas oportunidades. Son las que dan que hablar, para los próximos diez años. Y es que cualquier noche, pueden aparecer unos ojos que te hagan despertar... quien sabe si serán los mismos, con los que hayas estado soñando.