jueves, febrero 28, 2008

No me digáis por qué, pero acabo de iniciar un curso de alemán para principiantes...
Lo sé, lo sé, no busquéis explicación. Puede ser una cuestión de sueño, o del calor que hace en el infierno de gasómetro, o la falta de llamada matutina de mi usuario a lo que mi cuerpo no está acostumbrado...
Alberto cuando habla con Labélen, se cree que está en su poblado allí con las cabras.
Después de este inciso, os podía contar la tarde de compras catastrófica que tuve ayer. Pero como no compré ninguno de los regalos que tenía que comprar, es absurdo recrearme en mi desgracia. Hoy es el cumple de mi hermano y recibirá de mi parte, una bonita llamada de teléfono. Eso sí, bien empaquetada con su 'felicidaaades!' y su 'que cuuumplaas muuuchoos máaaas'.
Para rematar la jugada vespertina, en natación estuve como un pez en el agua, literal. Como si no tuviera brazos, ni piernas. Nos pusimos a jugar al waterpolo y nadie, nadie me pasaba... NADIE! Así que, me retiré muy digna a la calle dónde estaban nadando los taritas como yo :(
Ayer tuve la sensación de haberme tropezado con algo, y estar haciendo equilibrios para no estamparme contra el suelo. La pregunta es si esta mañana evitaré la caída. Sinceramente, tengo todas las papeletas para llevarme un buen hostión.

miércoles, febrero 27, 2008

Creo que sacudir las sábanas y los manteles hacia la vía pública está prohibido. En mi cuesta de confianza, lo hacen sin ningún tipo de pudor.
Las de franela son las triunfadoras de la calle. Y una vez que te pones a sacudir las de matrimonio, cómo no hacerlo con las de ositos de los niños, y esas del estampado horroroso, llenas de bolitas, que son las fetiche del abuelo. Seguidamente pillas el mantel de la cena de anoche y debes rezar para que encuentres sólo migas. Los curruscos de pan, las servilletas y los cuchillos, alguna vez se cuelan, pero son pequeños detalles sin importancia que tal vez molesten a algún viandante. Menos mal que los sacudidores suelen mirar...
Molaría que alguien me pillase de los pies y me zarandeara desde el octavo. Seguro que al suelo caería mi ánimo para empezar la mañana. Pero no queda otra.
A lo ZP, buenos días y buena suerte.

lunes, febrero 25, 2008

Los lunes salen baratos. Nadie los quiere, ni de rebajas.
El finde no ha estado nada mal. Después de la etapa despojo que estuvo a punto de durar un día entero, conseguimos remontar el sábado noche. Esto es una consecuencia del efecto bumeran, que un día os explicaré con calma.
Ayer no confiamos en Bardem, y nos fuimos a ver a un Johnny Deep que enamora. Después del shock que produce la ignorancia de no saber que vamos a ver un musical, he de decir que me motivó bastante. Mis dos acompañantes se dedicaron a hacer un espectáculo propio de tricicle. Tiraron las palomitas, olvidaron una bebida en la entrada y se querían sentar encima de unas tineyer poligoneras pq decían que nos habían quitado el sitio. Los litros y litros de sangre cutre que aparecieron en la pantalla, dieron el toque cool a la tarde.
El momento mágico fue la escena en la que el barbero se reencuentra con sus cuchillas. Tiene una frase genial. Entre las tinieblas, empuña una de sus navajas resplandecientes y sediento de venganza, estira su brazo hasta el infinito y grita: por fin, mi brazo está completo!!
Puf, estoy pensando que la peli me gustó más de lo que creía.
Así pues, os daré los buenos días. Ahora puedo decir que la mañana ya está completa ;)

viernes, febrero 22, 2008

Hay veces que uno está de vuelta de un montón de cosas.
No importa la edad, ni el estado civil en el que te encuentres.
Hay momentos, rachas, temporadas de mala vida. De vida muy perra.
Sufres agobios y tristezas. Situaciones que te saturan tanto que parece que tienes una capa de teflón recubriéndote el cuerpo. No tienes ganas de nada y todo te parece pasajero. El 'siempre' lo dejas a un lado y da más miedo que el 'nunca'. La risa es extraña. Y cuando sueltas una carcajada quieres que sea la más fuerte jamás oída, por todas las que no te has echado antes.
A ratos callas, a ratos hablas hasta taladrar la oreja más cercana, a ratos viajas a mundos para-lelos y todo lo cercano se convierte en países en los que nunca has estado.
Sin embargo, existen determinados instantes que se convierten en islas paradisíacas a las que quieres volver una y otra vez. Dentro del revoltijo de sentimientos, siempre hay un salvavidas, un vigilante de la 'paya' ;)
Supongo que sabéis a lo que me refiero... Algunas veces vuelo, y otras veces me arrastro demasiado al ras del suelo.... Que soy ciclotímica es por todos sabido. Y si alguna vez me curo, perdería parte de mi encanto.
Esto es un guiño para todos los locos insomnes que vivimos en los tejados. No estáis solos.