viernes, febrero 22, 2008

Hay veces que uno está de vuelta de un montón de cosas.
No importa la edad, ni el estado civil en el que te encuentres.
Hay momentos, rachas, temporadas de mala vida. De vida muy perra.
Sufres agobios y tristezas. Situaciones que te saturan tanto que parece que tienes una capa de teflón recubriéndote el cuerpo. No tienes ganas de nada y todo te parece pasajero. El 'siempre' lo dejas a un lado y da más miedo que el 'nunca'. La risa es extraña. Y cuando sueltas una carcajada quieres que sea la más fuerte jamás oída, por todas las que no te has echado antes.
A ratos callas, a ratos hablas hasta taladrar la oreja más cercana, a ratos viajas a mundos para-lelos y todo lo cercano se convierte en países en los que nunca has estado.
Sin embargo, existen determinados instantes que se convierten en islas paradisíacas a las que quieres volver una y otra vez. Dentro del revoltijo de sentimientos, siempre hay un salvavidas, un vigilante de la 'paya' ;)
Supongo que sabéis a lo que me refiero... Algunas veces vuelo, y otras veces me arrastro demasiado al ras del suelo.... Que soy ciclotímica es por todos sabido. Y si alguna vez me curo, perdería parte de mi encanto.
Esto es un guiño para todos los locos insomnes que vivimos en los tejados. No estáis solos.