Parece que cuando vuelvo de Castellón se me pega un poco de la melancolía de Jacobo. Los domingos son agridulces por naturaleza. Y más, cuando vuelves a casa y no puedes recibir los abrazos que necesitas. El camino se hace cuesta arriba y en el atasco se queda parado algo más que el coche.
Estaría bien, que desde nuestra terraza se pudiese ver el mar. Así podría llenar un poco el vacío de cariño físico. Siempre existe internet y el teléfono, pero una mirada aunque sea a una foto es mucho. Hay cosas para las que no existe reemplazo y extrañar desde la distancia es duro.
Ahora por lo menos, somos dos los que echan de menos. Espero que compartir esta nostalgia, haga más dulces los domingos.
A nosotros nos toca compartir el lunes. Aunque estemos lejos, comencemos la semana juntos. Desde el otro lado de la pantalla, buenos días amigos.
Estaría bien, que desde nuestra terraza se pudiese ver el mar. Así podría llenar un poco el vacío de cariño físico. Siempre existe internet y el teléfono, pero una mirada aunque sea a una foto es mucho. Hay cosas para las que no existe reemplazo y extrañar desde la distancia es duro.
Ahora por lo menos, somos dos los que echan de menos. Espero que compartir esta nostalgia, haga más dulces los domingos.
A nosotros nos toca compartir el lunes. Aunque estemos lejos, comencemos la semana juntos. Desde el otro lado de la pantalla, buenos días amigos.

1 Comments:
Es bonito poder compartir los pequeños detalles, desde las rutinas obsesivas a las inocentes manías.un beso para los dos
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