No es normal que me sienta traicionada una mañana sí y otra también. Desde el domingo mi padre no sé por qué motivo no se pone la máscara y es algo que me supera. Me crispa y me pone de mala leche. Y más aún cuando esta noche me he dado cuenta que he sido incapaz de levantarme por los putos antihistamínicos. He tenido un breve instante en el que he pensado que era el momento. Muchas veces lo hago de modo autómata. No me da tiempo a pensar, forma parte de la noche. Pero hoy he pensado, confía en él. Puta mierda de sentimiento. Mi padre tiene la fórmula mágica para destrozarse a sí mismo y a todos los que le rodean.
Y yo hoy no puedo más. Estoy hasta la polla de todo. Es como me hubiesen echado una maldición: Estarás de mala leche todo el día. En definitiva, que me doy por vencida sin margen de recuperación.
Hasta otro rato en el que existan los buenos días.
Y yo hoy no puedo más. Estoy hasta la polla de todo. Es como me hubiesen echado una maldición: Estarás de mala leche todo el día. En definitiva, que me doy por vencida sin margen de recuperación.
Hasta otro rato en el que existan los buenos días.

1 Comments:
Ánimo laus,fuerzas y paciencia.nunca he pasado por momentos así pero imagino lo que debe costar.DrC
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