martes, abril 13, 2010

Después de unos cuantos días, empapada de trabajo y de recuerdos de la Toscana, vuelvo a despertaros.
'A veces llega un momento en que te haces viejo de repente...'
Hoy he debido soñar con esta canción y con qué vestido me pondré para el bodorrio del sábado. No encuentro donde ahorcarme. Si a esto le sumo el síndrome prerreglítico, que me pica todo el cuerpo de la alergia y que mi padre me ha dado vida toledana, me acuerdo de Bécquer: 'Mi vida es un erial, flor que toco se deshoja'.
Ha salido un día bucólico haciendo juego con mi ánimo, pero no le escribiré. Todavía no estoy suficientemente destruida. Así que, las lamentaciones para el muro. Espero que dentro de nada vuelva salir el sol. De todas maneras, alguien podría ir encendiendo alguna luz.
Buenos y oscuros días.