martes, abril 20, 2010

Ayer, tuve la suerte de asistir a uno de los espectáculos más buenos del año. Quizá y sin exagerar, a uno de los más buenos que he visto en mi vida.
Mika se salió. Tenía muchas expectativas puestas en su directo y no falló ni una. La puesta en escena fue impresionante. Con deciros que aterrizó en el escenario vestido de astronauta. Volando en plan MIKAel Carlo Jesú, siu, siu! Fue la bomba!
Con un palacio de los deportes medio vacío, no se vino abajo ni un momento. Estuvo hablando en castellano y bailando frenéticamente. Fue tierno y dulce, y todo lo que le rodeaba era divertido y buenrollista. Los seis que íbamos acabamos botando como locos a ritmo de Rain, de Grace Kelly y de todas las que se cantó. Fue impresionante.
En general los conciertos son pura energía, pero este ha sido demasiado. Ha sido como si te clavasen una inyección de adrenalina en el corazón y al extenderse sólo sintieras una voz que te dice ' Vive el momento'. Cómo me arrepentí de no llevar a Javichu. Hubiera flipado.
La gente debería ir una vez en su vida a un concierto de Mika. Es como si volvieses a ser niño. Todo está permitido y no ves límites ni a la noche, ni al día. Ayer me sentí afortunada y después del día que tuve, eso es mucho decir.
Bueno, me piro al médico con mi padre. Me tocará gastar parte de la energía recargada ayer.
Que tengáis un buen día!