viernes, marzo 05, 2010

Cuando un camarero de un bar te invita a la última ronda, no aceptes. A partir de ese momento, todo puede pasar.
Ayer sin ir más lejos, me disponia a chapear a Lorena y que ella me usara como sparring de sus palabras, pero nuestro idilio no pudo ser.
Hubo un hombre raruno que se puso a hablar con nosotras. No os voy a contar su vida, pq para eso os cuento la mía. La cosa es que salí del métodos y pensé este tío se va a suicidar. A Lorelai le pasó lo mismo. Bueno llegó un poco más allá. Ella pensaba que el tío era un maltratador retirado, jubilado, que había dejado de pegar a sus hijas y se había refugiado en una cabaña en el monte. Claramente estábamos tocadas por la hermana cerveza.
Ahora con dolor de cabeza incluido pienso, cómo no corté esa conversación? Y lo más grave, cómo llegué a preocuparme tantísimo pq ese hombre pudiera hacerse algún rasguño con su horca casera? Qué buena es la perspectiva, grande Ortega! Ese tio era un corbarde. No servía ni pa tomar por culo. Dejó claro que había trabajado en una multinacional, y que había mantenido a su familia. Estúpido yupi. Hablaba de su mujer como la persona más buena del mundo pero lástima que fuera tooonta. Bueno usó la frase: 'Poco inteligente'. Al menos admitía que se había portado mal. El colega no conocía ni a su nieto!!
Menos mal que en algún momento vi la luz! Cuando me despedí de él y de sus ganas de morir, le dije: 'Macho, tendrías que ir a un psicólogo (últimamente es mi frase). Te quedan 30 años de vida por delante y es una pena que no la sepas vivir'. Ahí, seeentenciando oye.
Volviendo al perspectivismo, puedo apreciar que necesito un café y olvidarme de ciertos presonajes tristes taciturnos, los cuales se merecen ser protagonistas de un libro. Esa mediocridad no se encuentra tan fácilmente. Corbardes noctámbulos, gracias por hacer que mi vida me parezca más maravillosa aún.
Buenos viernes y días y besos.