jueves, enero 14, 2010

Parece que mi resfriado agudiza mi sensiblidad. Estos días he ido soltando lágrimas, pequeñas y concentradas. Mi autoestima se ha cogido de vacaciones sin avisar. Y entre que me siento débil y me odio, no sé si matarme o dejarme morir.
Sin embargo, hoy es jueves. Y después de todo veo una luz a lo largo de la semana. Sé que mañana no me tendré que ocupar de la mascarilla de mi padre, y que me dará lo mismo que contraten a alguien nuevo de Enagás. Que reinará el presente y por tanto seré libre de cargas hasta que llegue el domingo.
Cualquier día se me cruza el cable, y me veo rifándome un cajero para poder dormir. Abandono de hogar, de trabajo, de vida... Lástima que sea tan cabezona. Lo de tirar pa'lante sea la integral de mi vida. Terquedad al cuadrado.
Como todos lo días, como siempre y cómo no, buenos días.