martes, enero 26, 2010

Me miro las manos.
Tengo las uñas largas. De aquí a mañana tendrán el largo perfecto para mordérmelas una a una.
Mis manos no son bonitas. Tienen los dedos deformados, alguna herida que otra, quemazones del fin de semana y padrastros peores que en los cuentos de hadas.
No son de las que raspan, pero suaves no están. Son pequeñas y están muy arrugadas por dentro. Cuando nado, tengo que poner cabeza y corazón, pq podría ahogarme. A ratos son como muñones. Todo resbala en ellas. No puedo apartar mucho agua... tal vez por eso nunca pase del nivel dos de natación.
Tengo un dedo con una cicatriz, y otro con un callo de cuando escribía a boli. Aprieto demasiado los bic y termino haciéndome daño. Hay que ser gilipollas...
Calzo dos anillos, cada uno en una mano. El de Ana siempre va conmigo. Creo que desde que lo robé ya estaba roto. Al ser una alianza la gente piensa que estoy comprometida. Que les peten. No tengo pq dar explicaciones de mis lesbianismos amistosos.
Mi otro anillo se me pierde una vez al día. Me lo regaló Félix hace años mil. Es un aventurero. El día que no lo encuentre, no sé cuando pararé de llorar.
Tengo un lunar en el dedo índice de la mano derecha. Puede ser uno de los lunares que más odie de mi cuerpo. De pequeña recuerdo habérmelo rascado hasta hacerme costra. Pensaba que así podría desaparecer. Enana ignorante...
Mis manos no tienen nada de especial. No tocan el piano, no dan masajes, ni firman grandes escritos... pero siempren encuentran otra mano que agarrar.
Dedicado al muestrario de manos más selecto del mundo: Vosotros.