Entre las sábanas, se pueden encontrar algo más que arrugas y calor. Allí se quedan todos los miedos, las lágrimas, babas y demás mejunjes.
Entre las sábanas se pierde mi soledad y si las comparto, se acuesta entre nosotros como si fuera un niño pequeño.
Hay días que parece que voy con ellas a todos los lados. Las arrastro por el suelo y me cubro la cabeza si alguien me grita. Soy un fantasma en la ciudad.
A veces no quiero que llegue la noche, son un duro enemigo. Parecen que me arropan, que me acarician suavemente. Pero en realidad me ahogan y tengo que escapar a dar una vuelta por la casa si quiero respirar. Y me levanto, y bebo agua, y voy al baño y vuelvo. Este bucle por suerte no es infinito. Siempre llega el sol...
Esas telas saben todo lo que siento, lo bueno, lo malo, lo que no quiero pensar. Menos mal, que de vez en cuando las cambio porque sino... las tendría que matar.
Entre las sábanas se pierde mi soledad y si las comparto, se acuesta entre nosotros como si fuera un niño pequeño.
Hay días que parece que voy con ellas a todos los lados. Las arrastro por el suelo y me cubro la cabeza si alguien me grita. Soy un fantasma en la ciudad.
A veces no quiero que llegue la noche, son un duro enemigo. Parecen que me arropan, que me acarician suavemente. Pero en realidad me ahogan y tengo que escapar a dar una vuelta por la casa si quiero respirar. Y me levanto, y bebo agua, y voy al baño y vuelvo. Este bucle por suerte no es infinito. Siempre llega el sol...
Esas telas saben todo lo que siento, lo bueno, lo malo, lo que no quiero pensar. Menos mal, que de vez en cuando las cambio porque sino... las tendría que matar.

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