lunes, septiembre 15, 2008

Parece que aunque sin gafas y a lo loco, hoy voy a tener un día muy activo. Sólo llevo media hora y ya he mandado 2 correos de curro, he pillado el teléfono de un par de pisos, he mirado la nota de la uned (missing), le he contado mi finde Pucelano a Alberto y he hablado con Agustín (mi usuario) un par de veces. Me canso sólo de releerme.
Y es que esta noche he dormido del tirón. Hacía mucho tiempo que no me pasaba y ha sido un gustazo. Ayer me dormí pensando en la madre de Elena. Si es duro que tus hijos se vayan de casa, que lo hagan a otra ciudad, debe doler y asustar demasiado. Pero a la larga, creo que es un tipo de relación mejor y más sana para las dos partes. No da tiempo a discutir, ni a cabrerse por nada.
Aunque ciertas llamadas inoportunas desaten la preocupación en la distancia, cada uno asume su independencia. Esa autonomía que algún día rocé y hoy ha desparecido completamente. Supongo que todo es más intenso, más concentrado. Los primeros años se piensa en el regreso, la vuelta, el retorno... Me da la sensación que cada parte asume que el otro ha crecido, cuando ese rollback no se produce. Bueno, o cuando no importa que se produzca pq nada volverá a ser lo mismo.
En mi caso, no ha pasado el tiempo suficiente y nunca ha habido una distancia geográfica real. He vuelto a tomar ciertas costumbres. Todas las noches, antes de acostarme, le doy un beso a mi mamá. Ciertas separaciones nunca son verdaderas. Seguro que para Elena y su madre, el significado lejos es cerca.
Me encanta que las palabras tomen el valor, que cada uno le da.
Aunque yo esté aquí y vosotros allá, que espero que este buenos días lo sintáis muy cerquita. Mil besos.