Supongo que ayer no sabíamos qué decir y la verdad es que hoy tampoco tengo palabras nuevas.
Estoy delante de un teclado que no tiene las suficientes letras y mi monitor es demasiado grande como para llenarlo.
Y aunque los besos y los abrazos no hagan nada... es lo único que tengo.
Estoy delante de un teclado que no tiene las suficientes letras y mi monitor es demasiado grande como para llenarlo.
Y aunque los besos y los abrazos no hagan nada... es lo único que tengo.

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