martes, mayo 13, 2008

Hay días que parece que has perdido el tiempo. Ayer me recorrí medio Madrid, intentando buscar unos zapatos. El problema es que los encontré... pero no se pueden tener patucos en vez de pies.
La agriedad en mi carácter se disparó. Mi genética es una joya, pies pequeños, pero mala hostia la que quieras. Así que me fui a clase de natación para desestresar. He de reconocer que me subió el ánimo. Me lo pasé guachi, nos enseñaron a hacer giros. Yo me ahogaba de la risa y me vino bien soltar unas carcajadas. Cuan feliz me las prometía!... Pero lo de no llevar tapones me ha pasado factura, y hoy tengo un oído destrozado.
A pesar de todo, me he despertado queriendo nadar contracorriente. Y esta tarde volveré a luchar contra los gigantes del 37, para conseguir un 36 tirando a 35, digno y espectacular.
Y es que siempre hay alguien o algo que consigue que veas todo de otro color. Darle la justa importancia a las cosas es tener un equilibrio emocional asegurado. En mi caso no siempre es posible... Por eso un libro, una sonrisa y un abrazo, son suficiente para endulzarme la vida. Ayer me regalaron 'Como agua para chocolate'. Os dejo con una de las frases, que pueden equilibrar vuestro día: 'El amor no se piensa, se siente o no se siente'.