jueves, mayo 22, 2008

En medio de un calor bien provocado por la fiebre, bien por el recalentamiento global, una Laura se lima las uñas en una oficina con muy poca gente.
Un Alberto cualquiera empieza a contar la milonga de que las fresas son afrodisíacas y a eso debe sus erecciones matutinas. Una jefa y jefe, van pal albaceteee, van pal albaceteee... Perdón por el lapsus, una jefa y un jefe no responden a los futuros cambios de ubicación.
Unas dudas planean sobre Gasómetro. Se parecen a las palomas: igual de mensajeras, igual de carroñeras, igual de molestas...
Ahora dicen que nos cambian de sitio. A lo mejor nos vamos al lado de Juan Duque, en frente del San José. Cada vez más lejos de mi familia enagasiense. No quieren que nos juntemos con ellos. No habrá más cañas a las 6, ni habrá más comidas multitudinarias, a lo mejor no puedo ni compartirles carpetas para música, fotos, y demás intercambios esotéricos.
Lo que no saben es que entramos siendo muchos, pero hace tiempo que salimos siendo uno... y si yo me voy, ellos quieran o no, se vienen conmigo ;)