Esta mañana he visto a una pareja de unos cuarentaytantos largos. Ella era muy alta, delgada y con zapato plano. Parecía más joven que él. Llevaba unos vaqueros de los que hacen el culo ancho. Poco ceñidos. Engañaba... Era la típica mujer que te encuentras en el vestuario de natación y cuando llegas a la piscina te hunde moralmente, pq a su edad, está mejor que tú.
Él era un tipo bastante atractivo. Pelo largo y blanco. Llevaba unas gafas pero no modernillas, más bien bohemias. Acompañando el look, calzaba una gabardina y un paraguas de willy fog. Cuando ella hablaba, se giraba interesado a su conversación. Daba igual que ella no le mirase. Él sonreía y animado, se la comía con la mirada.
No ha habido ni un roce. Ni cuando se han separado. No ha habido beso, ni abrazo, ni una caricia de despedida. No les ha hecho falta. Hay cosas que no son necesarias cuando amas a alguien sobre todas las cosas.
Ella se ha bajado al cercanías. Él ha cruzado conmigo y se ha girado un par de veces, supongo que en gesto de protección. La segunda vez ha levantado el paraguas y ha sonreído. No me ha hecho falta girarme, para saber que ella le ha respondido.
Siempre he sido partidaria de que el amor se transforma. En algún momento he pensado que sigue un ciclo como el de las cucarachas. Teoría triste y desesperanzadora pero bastante racional. Hay idealistas que siguen esperando a su media naranja. Otros se resignan a su soledad y admiten el yo mismo sobre todas las cosas. Supongo el tiempo irá dando forma a nuestros corazones y dirá de que tipo es cada uno.
Dicen que al final de la vida, uno pronuncia unas palabras y esas, hacen que todo lo que ha vivido cobre sentido. Son como el punto final, que da armonía al enunciado completo. Yo creo que cuando me muera no diré nada. Tan solo miraré a los ojos de la persona a la que quiera más que a mi. Y eso, le dará el verdadero sentido a toda mi vida.
Él era un tipo bastante atractivo. Pelo largo y blanco. Llevaba unas gafas pero no modernillas, más bien bohemias. Acompañando el look, calzaba una gabardina y un paraguas de willy fog. Cuando ella hablaba, se giraba interesado a su conversación. Daba igual que ella no le mirase. Él sonreía y animado, se la comía con la mirada.
No ha habido ni un roce. Ni cuando se han separado. No ha habido beso, ni abrazo, ni una caricia de despedida. No les ha hecho falta. Hay cosas que no son necesarias cuando amas a alguien sobre todas las cosas.
Ella se ha bajado al cercanías. Él ha cruzado conmigo y se ha girado un par de veces, supongo que en gesto de protección. La segunda vez ha levantado el paraguas y ha sonreído. No me ha hecho falta girarme, para saber que ella le ha respondido.
Siempre he sido partidaria de que el amor se transforma. En algún momento he pensado que sigue un ciclo como el de las cucarachas. Teoría triste y desesperanzadora pero bastante racional. Hay idealistas que siguen esperando a su media naranja. Otros se resignan a su soledad y admiten el yo mismo sobre todas las cosas. Supongo el tiempo irá dando forma a nuestros corazones y dirá de que tipo es cada uno.
Dicen que al final de la vida, uno pronuncia unas palabras y esas, hacen que todo lo que ha vivido cobre sentido. Son como el punto final, que da armonía al enunciado completo. Yo creo que cuando me muera no diré nada. Tan solo miraré a los ojos de la persona a la que quiera más que a mi. Y eso, le dará el verdadero sentido a toda mi vida.

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