lunes, marzo 17, 2008

Entonces la flor del almendro ya habrá caído. Y los sauces llorones parecerán drogrados y felices. Los mocos de agua sustituirán a la alergia a lo bueno. La vida se tornará naranja como la primavera. Y a cada uno le tocará su parte de vísceras y arena.
Los huesos roerán a la carne y harán de todos los sonados, seres estratosféricos, banales, siderales. Comeremos galletas rancias para empezar a recordar lo que era el sabor dulce. Y la soledad dejará paso al aturdimiento y las luces de colores.
Y la gente mirará raro a los seres como yo.
Y a mí me dará lo mismo...
Porque habré aprendido que estar solo, no es lo único que sé hacer.