jueves, octubre 11, 2007

Llevo una semana que no doy ni una. He metido la pata en el curro hasta la ingle aproximadamente. Y hoy tengo que ponerme a terminar un informe, el cual dejé a medias en Agosto.
Lo de volver a la piscina por cojones me encabrona. Un puñetero bañador, un gorro, una mierda de horario, un pelo lleno de cloro... Odio, odio nadar. Tengo que hacer una puta prueba de nivel. Todo es dinero cojones. Tengo que comprar los libros de la uned, tengo que comprarme unas gafas de ver, tengo que someterme a la puta reeducación de mi postura, soy una taras.
Yo sería el típico pantalón de la 34 que no se puede poner nadie, roto, y cosido del revés. No me querrían ni para trapos. Estaría en el último rincón del Lefties y año tras año, volvería al almacén sin que nadie me llevara a su casa.
Me duele el culo. Ayer las pesas y los abdominales terminaron con mi espalda. Al final tenía razón la doctora de los cojones. Me he pasado la noche con la manta eléctrica cual viejuna. Sudando como si estuviese durmiendo en una sauna. El paquete de folios cedido por Alfonso X para hacer de reposapiés tb me está matando. Supongo que será parte de la reeducación de mi postura. Mi jefa va y me dice ayer... pues ahora que me fijo si que estás torcida! GRAAAACIAS! Era lo que necesitaba oír! Es como si te dijeran... Ahora que dices que estás gorda... es verdaaad!, lo estás!!!
Cogeré aire y pensaré en esas duchas después de natación. Habrá mironas? Me tocaran despistadamente? Se caerá algún jabón al suelo o eso sólo pasa en las cárceles de hombres? ;)
En fin, enfrentarse con humor a un asunto serio, no significa tratarlo a la ligera. Esta frase no es mía, pero me viene al pelo. Buenos días y a cuidarse.