miércoles, septiembre 26, 2007

Parece que mis pensamientos tartamudean y no terminan de hablar.
Ayer estaba triste y una buena onza de chocolate, hizo lo que el cariño tardaría días en mostrar, una sonrisa. Me refugié en los libros, que son libres, y estuve dando una vuelta por la biblio a ver que pillaba para leer. Al final me decidí por Javier Marías. En cuanto me leí la primera página de 'Corazón tan blanco' supe que no se merecía que yo estuviese de pie, apoyada en la estantería, abriendo aquella obra como si de un plano de metro se tratara. Lo devolví a su sitio, y salí de allí lo más rápido que pude. Estaba claro que no tenía el día. Me dio miedo. Hacía mucho tiempo, que no me ponía delante de un libro que me diese pánico.
Cuando llegué a casa me quedé dormida. La siesta del burro a las 7 de la tarde. Realmente pienso que me desmayé.
Tuve un día raro, y hoy Madrid no hace más que vomitar gente. Debe ser por eso, que no me siento tan sola.