jueves, septiembre 06, 2007

Hay un montón de cosas que se vuelven inevitables al paso del tiempo. Se encuentran entre los gritos y el querer. En ese espacio en que el amor y odio ocupan la misma habitación, el mismo colchón y en el fondo, la misma mente.
Darnos la espada en la cama, chillar como se acabase el mundo, romper algo del otro, ver pelos y más pelos en el baño, discutir por lavar los platos, insultarnos, hincharnos a llorar de mentira... o de verdad, pelearnos por el ordenador, por el mando de la tele, por quien tiene más manta, por un sillón o un armario o un cuadro (todos ellos horribles), pensar que es un día malo o que es el final, perder los papeles cada vez más, sacar las cosas de quicio, no saber nunca cuando parar...

Sin embargo, alguien me dijo, que todavía me querías.