El otro día, leyendo uno de los cuentos de Gabriel García Márquez, me sorprendió que hablase de números. Venía a decir, que todo el mundo tenía un número favorito, y que ese número era el 7. Por supuesto, él eligió otro para intentar ser más especial que original.
El atractivo del número 7 es un misterio. Aunque yo, hace más de veinte años (creí que esta cifra la diría cuando tuviese 40), desarrollé mi propia teoría. Digamos que en un momento de aburrimiento extremo de mi infancia, empecé a pensar en las relaciones de los números. No como Einstein, sino más bien como Corín Tellado. Pensaba que el 3 y el 7 estaban hechos el uno para el otro. Pero siempre venía el 4, que era como la chica guarrona, que se interponía entre ellos. El 1 y el 2, eran los padres del 3. Y el 5 y el 6, eran los papás divorciados del 7. El 8 y el 9, eran comodines. Actuaban como extras, de amigos feos del 7. También el 9 podía ser el otro gallito con quien peleaba el 7 por el amor de su 3.
Paranoias infantiles que marcan toda una vida. Creo que puedo afirmar, que la excesiva televisión que captó mi mente en aquellos momentos tuvo mucho que ver. Desde entonces digo 7 en todo. Número favorito, año en el que estamos, estados del chakra, copas de una noche, inquietudes de mi cabeza, años que tengo... El siete es guachi! Además 1+1 son 7! Qué lo dice el Perea!
Esto debe ser consecuencia, de que soy una mujer 3, y que para llegar a la perfección lo necesito...
Vuelve a casa pronto Sietix.
El atractivo del número 7 es un misterio. Aunque yo, hace más de veinte años (creí que esta cifra la diría cuando tuviese 40), desarrollé mi propia teoría. Digamos que en un momento de aburrimiento extremo de mi infancia, empecé a pensar en las relaciones de los números. No como Einstein, sino más bien como Corín Tellado. Pensaba que el 3 y el 7 estaban hechos el uno para el otro. Pero siempre venía el 4, que era como la chica guarrona, que se interponía entre ellos. El 1 y el 2, eran los padres del 3. Y el 5 y el 6, eran los papás divorciados del 7. El 8 y el 9, eran comodines. Actuaban como extras, de amigos feos del 7. También el 9 podía ser el otro gallito con quien peleaba el 7 por el amor de su 3.
Paranoias infantiles que marcan toda una vida. Creo que puedo afirmar, que la excesiva televisión que captó mi mente en aquellos momentos tuvo mucho que ver. Desde entonces digo 7 en todo. Número favorito, año en el que estamos, estados del chakra, copas de una noche, inquietudes de mi cabeza, años que tengo... El siete es guachi! Además 1+1 son 7! Qué lo dice el Perea!
Esto debe ser consecuencia, de que soy una mujer 3, y que para llegar a la perfección lo necesito...
Vuelve a casa pronto Sietix.

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