La pregunta de esta mañana era, qué tal el examen?
La respuesta era una cara de perro. Pero no la mía habitual de perro pachón, no. Era una tirando más a rottweiler con gruñido incluido. Ayer descubrí cuanta cantidad de tontosdeloscojones puede haber por metro cuadrado. Os cuento:
Cuando repartieron el examen, flipé. Resulta que era el mismo de Febrero. El pensamiento lo tuve en voz alta, y mis compañeros los confirmaron. Hablamos con uno de los hombres que había por allí. Mala suerte de pillar al jefe de los tontosdeloscojones. El tipo coge los folios. "Junioooo y primeeera semana", dice con cara de gilipollas. Nos delvuelve el examen, con gesto de incredulidad, "Aquí pone eso... eeemm", sabemos leer. Y para terminar su tremendo soliloquio escupe: "Vamos, quiero decir, que este no es mi problema'. En mi caso, sólo me dio tiempo a que se me hinchara la vena. Ya saltó la pijilla de la derecha por todos nosotros.
No tenían examen de reserva, en secretaría no cogían el teléfono, no sabían quien impartía la asignatura, vamos un desastre de tomo y lomo. Estuvimos 40 minutos farfullando por dentro, pensando que tendríamos que volver otro día. Después del periodo de encabronamiento, nos dictan tres preguntas supergenerales, que dejan entrever el futuro aprobado general... entiendo... y espero.
Vamos que ayer terminé el día bastante enfadada y decepcionada, por contarle lo que me diera la gana, sin valorar lo que sé o lo que no sé. Es una tocada de huevos... espero que la nota sea más bien un masaje.
La respuesta era una cara de perro. Pero no la mía habitual de perro pachón, no. Era una tirando más a rottweiler con gruñido incluido. Ayer descubrí cuanta cantidad de tontosdeloscojones puede haber por metro cuadrado. Os cuento:
Cuando repartieron el examen, flipé. Resulta que era el mismo de Febrero. El pensamiento lo tuve en voz alta, y mis compañeros los confirmaron. Hablamos con uno de los hombres que había por allí. Mala suerte de pillar al jefe de los tontosdeloscojones. El tipo coge los folios. "Junioooo y primeeera semana", dice con cara de gilipollas. Nos delvuelve el examen, con gesto de incredulidad, "Aquí pone eso... eeemm", sabemos leer. Y para terminar su tremendo soliloquio escupe: "Vamos, quiero decir, que este no es mi problema'. En mi caso, sólo me dio tiempo a que se me hinchara la vena. Ya saltó la pijilla de la derecha por todos nosotros.
No tenían examen de reserva, en secretaría no cogían el teléfono, no sabían quien impartía la asignatura, vamos un desastre de tomo y lomo. Estuvimos 40 minutos farfullando por dentro, pensando que tendríamos que volver otro día. Después del periodo de encabronamiento, nos dictan tres preguntas supergenerales, que dejan entrever el futuro aprobado general... entiendo... y espero.
Vamos que ayer terminé el día bastante enfadada y decepcionada, por contarle lo que me diera la gana, sin valorar lo que sé o lo que no sé. Es una tocada de huevos... espero que la nota sea más bien un masaje.

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