lunes, mayo 28, 2007

Hace un rato que he estado a punto de vomitar. Me ha dado una especie de bajada de tensión. He llegado a la conclusión, que las pastillas de la alergia y el barroco me están matando.
He tenido un fin de semana con documentales del tipo 'El pene más grande del mundo', lleno de elecciones municulturales y comunales, de ludópatas prepotentes que triunfaron en el siglo XVII, y de encuentros eclesiásticos (la comunión de mi sobri).
Con María nunca haces nada normal. Nos hemos medido la vagina. Desde del pubis hasta el ombligo y quitábamos dos centímetros de tripas. También hemos diseñado futuros crímenes con barras de hielo... para no dejar huellas. Nos hemos planteado si de pequeñas éramos hombres, y algún perro nos arrancó el pene. Entonces nuestros padres nos hicieron chicas para evitarnos traumas. A mi me han hormonado en grandes cantidades, de ahí las tetas. Por cierto, dentro de este finde tan heterogéneo, leí algo sobre la cirugía estética vaginal... flipante. Se llevan los labios finos. La gente se los debe recortar, y lo que sobra para los de arriba.
Son ideas disparatadas, lo sé. Pero qué mas da? Que la decadencia del lunes se centre en los buenos recuerdos que nos ha dejado el fin de semana.