martes, marzo 27, 2007

El otro día estuve viendo un reportaje de hippies viejunos sin oficio, ni beneficio. Mi primera impresión fue que gracias a Sócrates, la gente no es así. Las personas tienen inquietudes, sueños, y algunas resultan productivas para la sociedad.
Por este motivo, por la primavera, y por mi próxima regla, me siento bastante desmotivada hoy. No encuentro ninguna satisfacción en estar en esta silla 8 horas seguidas, criando varices y mala circulación. No quiero entrar en la rutina prenavideña, en cual me martirizaba con deivi, pensando qué coño iba a ser de los gasometrianos. Él por lo menos ha salido del bucle. Pero aquí me he quedado yo, viendo como todos se marchan. Poco a poco, me enriquezco menos y lo peor es que me da igual. Me amparo en que tengo un buen horario, estoy al lado de mi casa y parece que no trabajo. A veces faltan unas cañas y unas olivas, para que esto parezca un bar.
No sé, quizá esté perdiendo el tiempo. Pero no quiero consultear más. Me consuelo en que dentro de poco llegan los exámenes y que al menos veré cosas nuevas que me distraerán.
Supongo que la felicidad plena no existe. Y que cuando te va bien en tu terreno afectivo, te falla el profesional, y cuando no, la salud te da algún susto, o por un motivo u otro no llegamos a final de mes.
Hoy ha sido la desmotivación, mañana una discusión con Fels, pasado no toleraré los lácteos... Lo importante es ver la otra cara del día. Supongo que es como la otra cara de la luna. Aunque no se vea, es la que hace que sea redonda. Vosotros me ayudais a dar forma a mi día. Intentad que hoy no se deforme demasiado. A los que están ocultos, buenos días.