jueves, febrero 22, 2007

(Voz de niño pequeño, canijo, insignificante) - Qué bien, ya estamos en casaaaaaa!
(Voz de niña diminuta, apenas vocaliza) - Siiiiiiiiiii biiiiiiiieeen!
(Vuelve a hablar aquel genio en reducido) - Y ahora a merendaaaar. Qué hambre!
(La niña loro y su pronunciación) - Siii que gambreee!!

Tan solo unos metros más adelante, mi cuerpo camina solo por la acera. Mi mente está con esos niños a los que nunca miro. Me transmiten felicidad. Pienso en "Karate kid". Cada vez que la veía, me tiraba semanas dando cera, puliendo cera. Y lo peor es que después de mi entrenamiento me sentía como con superpoderes, hasta que mi hermano me los arrebataba de un guantazo.
Ayer el momento 'mirienda' me aportó satisfacción y melancolía. Hoy noto como un constipado cabrón se apodera de mi. Ojalá tuviese 7 años, y mi mamá me recogiese del cole, me llevase a casa, me acostase, me diera leche caliente con miel, me arropase bien y me tratase como sólo puede hacerlo una madre.
Quiero ser pequeña... más pequeña de lo que soy.