martes, febrero 20, 2007

Todos los días el mismo gepeto delante del espejo. A veces los ojos más hinchados, o con más legañas, o con más ojeras...
Según Al tengo cara de vinagre. No hago el esfuerzo ni de contestarle. Creo que hoy mantendré el voto de silencio. Si no hay nada que pueda mejorarlo, mejor cállate. Qué lástima que mi compañero P. no piense así. Le reventaría la cabeza contra la mesa en determinados momentos. Dios, es tan insoportable!!! A ver si con un poco de suerte, en este rato que estoy escribiendo se asoma a mi ordenador a cotillear, y lo lee en voz alta. Coooootillaa!!! Siiiii!! tú capullo!
Es el típico que estás viendo cualquier cosa en internet y se pone detrás tuya a señalar y a reírse escandalosamente. O a lo mejor mientras él está esperando, a no sé qué exactamente, y te ve que estás escribiendo un correo o cualquier cosa se asoma y hace como que lo lee. Me meto yo en tus cosas nulas? Es imposible que me meta en tus cosas porque no hace NADA! Es alucinante! Coño, como un ser tan molesto para la sociedad no es ni un poquito productivo. Me saca de quicio. No puedo con él. Y mira que sé que es buen chico. Pero últimamente no le aguanto. Me da incluso asco. Tiene caspa y los dientes verdes. Es como un niño tonto. Se pone nervioso y empieza a coger las cosas de mi mesa, de la mesa de en frente, las tira por los aires... puto niño hiperactivo, te ataba y te dejaba solo en un rincón!
Y nadie le dice nada. Todos hemos tenido, nuestros más y nuestros menos, pero ninguno nos hemos molestado a entrar en ninguna batalla dialéctica con él. El mejor desprecio es el no aprecio... Pero os podéis creer que en el rato que estoy escribiendo, no haya sido capaz de irse al baño a sonarse los putos mocos? Es increíble, sorbete parriba, sorbete pabajo, qué están ricos? Aaaaaaaaaaah!! diooos! Sé que releeré esto y me arrepentiré, de haber sido tan dura. Pero pensar que lo que tengo a mi izquierda, dentro de cuatro meses va ser padre, asusta y mucho.
En fin, P. si alguna vez lees esto, que sepas que eres un pesado, bastante cargante, muy inaguantable, verdaderamente insufrible, y que produces en mi tal irritabilidad que no me dan ganas ni darte los buenos días. Pero a pesar de eso, sé que eres buena persona. Porque la mayoría de los gilipollas, actúan sin maldad.