jueves, enero 25, 2007

Imaginemos un baño de burbujas, media noche, luz de velas, todo tan romántico, que casi te hace vomitar. No venga, voy a procurar no ser una waterpartys, prosigo. El agua sale caliente. Muy caliente... tiene ese punto justo, en que la sequía deja de ser un problema mundial, para pasar a ser un placer particular. Las velas difuminan el ambiente, todo es perfecto.
Dejando a un lado el momento erótico festivo, sustituyamos algunos elementos. Baño por ducha, media noche por 7 y media de la mañana, y velas no por placer, sino por necesidad. Esta mañana no había luz en mi casa, en mi portal, en mi edificio, en mi manzana. Lo de encender la luz y que no funcione, ha sonado a 'apaga y quédate'.
La mayoría de las mañanas son negras de por sí. Rara vez, tienes algo claro, pero es que encima cuando los elementos se ponen en tu contra... Me cawen en todo!! Pues nada, una hermosa ducha al calor de las velas, un actimel medio frío, búscate la ropa a oscuras con cuidado que no se te queme el armario con la vela que te dieron en aquella boda que no querías ir... y la vida es así! Cuando terminas tu show mañanero, y estás a punto de ponerte el abrigo con tu pelo empapado, te descojonas. Y te decojonas porque, ves la luz naranja de la minicadena! Y lo haces, claro que lo haces... En vez irte a oscuras, y con la cabeza bien alta, llegas a la puerta y tu mano tiene quedar al puto encendedor! Siii!! Y como un capullo, tu pupila se hace tan pequeña, como tu ánimo, y la luz te da los buenos días.
Me ha dicho que se había quedado dormida... japuta...