viernes, octubre 06, 2006

El no ir al gimnasio ayer, descubrió en mí una nueva felicidad. Comprarme el chándal de Madonna y ponerme to buenorra, quedaron en el olvido cuando Su y Rebe me dijeron que no podían ir.
Parecemos los amantes del círculo polar. Es el destino. Estamos condenados a no cruzarnos. Nuestras vidas son paralelas. Y digo yo, si tanto placer me causó el no ir, pa que ir? Momento cruz y raya: si hay que ir de va, ir pa na es tontería.
Ayer llegué a la conclusión que este mes lo tengo muy liado. Primero Lisboa, luego Berlín... creo que debería esperarme a noviembre. Así pues, gym... ciao. Lo siento por haberte dado sudores ficticios, no debí jugar con tus sentimientos. Lo nuestro no tenía futuro. Es mejor no haber empezado algo, que nos haría daño a los dos. Bueno más a mí, por a la agujetas. Quien sabe si algún día, tus pesas y mis brazos se llegarán a unir. El tiempo dirá si nuestra historia de intenciones algún día culminará en algo de tonificante.
Por lo menos la tarde no fue perdida. Me compré una pandilla de calcetos y unos cd's dignos del nirvana. La voz de Jobim y un piano, y The killers primer y segundo discazo. Además de la correspondiente charleta vespertina con coleguitas varios.
Encima mi compi Perico nos ha traído bollitos, y todavía no ha sonado el teléfono rojo. Esta mañana tiene tintes de bosanova… tranquila, bella, y lo mejor de todo, es viernes.