miércoles, septiembre 13, 2006

Hay ciertas cosas que deberían estar prohibidas en el desarrollo del ser humano.
Una de ellas es tener que aguantar desde tu más tierna infancia, los días domingueros de atasco. No porque fueras con tu padre, con tu madre, con tu hermana, con tu prima y todos quisieran hablar a la vez, y aquello pareciera un gallinero, NO. Tampoco por el proceso de mareo en niños, que producía el arrancar-parar-arrancar-parar, NO. Ni por el ridículo que pasaba el niño en cuestión, ante el resto de atascados cuando después de palidecer, y empezar a sudar frío, acababa vomitando en la cuneta dando asco hasta el apuntador, NO.
El tema es mucho más profundo... Lo que realmente me llevaba a la tortura, a querer morir, a querer arrancarme los puñeteros pelos uno a uno, es la radio. Esos programas deportivos!! Con los puritos reig, con el gooooooooooooool, con la quiniela, el madrid, el atleti, sus alarmita -pipipipipi peeeenaaaaaaalti en Meestaaallaaa-, con diez o doce comentaristas repartidos por españa, viendo fútbol! Que conste que no tengo nada en contra del deporte rey. Pero 3 horas escuchando a Jose Maria García, dan para mucho trauma.
Y ahora, resulta, que la persona, con la que me levanto, me quiere poner la Ser a toda caña. Querido Fels, mi padre era mi padre y yo tenía 9 años. Pero ahora, no es que haya crecido mucho de alto, pero más mala leche tengo. No tientes a la suerte, encendiendo la radio de viejuno en el baño mientras te duchas. Has visto psicosis? Hitchcock tuvo cuidado en no meter ninguna escena explícita… pero yo no lo tendré. Por el bien de PP 23, deja que el silencio haga su trabajo por las mañanas.
Besos a todos, y muerte a la radio.