viernes, septiembre 15, 2006

El aire de la mañana viene con el rencor que siente un abandonado. Todavía cree que el calor volverá. Vive engañado. El verano es francés, y siempre se despide sin avisar. Se ha ido. Le ha dejado lleno de rabia y de penas. Sus lágrimas impactarán contra mis cristales, y ni el sol, ni mis persianas, podrán evitarlo.
El aire se esconde. Cuando alguien lo encuentra huye dando un portazo, dejando helado a su buscón. A veces, se nos mete en el cuerpo. Toda su tristeza nos transforma en seres febriles, sin fuerza para seguir adelante.

Viento enajenado y masoca, protagonista de mi mañana... llora y tiembla. Arranca de mí palabras bruscas, sopla con fuerza, desgárrame las vestiduras, hazme el dolor...
Pero cuando todo vuelva a ser dorado, la pasión estallará de nuevo. El verano se comerá tu melancolía a bocados. Y habrás olvidado tus miedos, tus rutinas...
Eres un calzonazos.
Pero al menos tienes cada año, lo algún humano busca toda la vida.