Un día de verano cualquiera sales a la calle y encuentras a gente con maletas. Los pantalones cortos, las camisetas de tirantes, las gorras y bronceadores son símbolos del verano. Pero el verdadero emblema de la estación del sol, son las maletas.
Siempre cargadas de sueños, de ilusiones, de expectativas a pasarlo bien, a encontrar el amor, a ponerse moreno o simplemente fugarte de una ciudad que se desmorona cada día. Un equipaje que corre aventuras en manos, brazos o altillos de autobuses. Se recuecen en maleteros desconocidos, y salen a la luz en cintas de los aeropuertos. Bolsas que han pasado de generación en generación. Que fueron a ese primer veraneo gañánespañol en la costa blanca, que estuvieron de tren en tren con tus hermanos, y que hicieron el primer viaje de avión cuando estabas en COU.
Y qué me decís de la maldición del viajero? No conozco a una sóla persona que no la sufra. Es una mezcla entre odio y pereza... nadie puede evitar ese sentimiento cuando toca deshacerlas. Con toda la ropa sucia, la comida típica impregnando tu camiseta favorita, ese 'Rdo de...' despedazado por tu neceser, los síntomas de depresión, de volver a la rutina... y cuando cogemos vacaciones, nadie recuerda ese momento.
Siempre tenemos ganas de pillar una bolsa con tres cosas y salir de Madrid. Hasta los seres más sedentarios, seguimos teniendo un gen nómada. En mi caso, parece que ha despertado esta mañana. Ya va siendo hora, de desempolvar mi maleta.
Siempre cargadas de sueños, de ilusiones, de expectativas a pasarlo bien, a encontrar el amor, a ponerse moreno o simplemente fugarte de una ciudad que se desmorona cada día. Un equipaje que corre aventuras en manos, brazos o altillos de autobuses. Se recuecen en maleteros desconocidos, y salen a la luz en cintas de los aeropuertos. Bolsas que han pasado de generación en generación. Que fueron a ese primer veraneo gañánespañol en la costa blanca, que estuvieron de tren en tren con tus hermanos, y que hicieron el primer viaje de avión cuando estabas en COU.
Y qué me decís de la maldición del viajero? No conozco a una sóla persona que no la sufra. Es una mezcla entre odio y pereza... nadie puede evitar ese sentimiento cuando toca deshacerlas. Con toda la ropa sucia, la comida típica impregnando tu camiseta favorita, ese 'Rdo de...' despedazado por tu neceser, los síntomas de depresión, de volver a la rutina... y cuando cogemos vacaciones, nadie recuerda ese momento.
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1 Comments:
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