martes, julio 11, 2006

Ella dijo:
-Lo siento, pero... mi corazón no es una cueva para pasar el verano.
Él respondió:
-Tal vez, uno de hombres que habite en mí, pueda pagar el alquiler.

Con la mirada perdida, ella se echó en sus brazos y no quiso pensar en el largo invierno que la esperaba.