Ella dijo:
-Lo siento, pero... mi corazón no es una cueva para pasar el verano.
Él respondió:
-Tal vez, uno de hombres que habite en mí, pueda pagar el alquiler.
Con la mirada perdida, ella se echó en sus brazos y no quiso pensar en el largo invierno que la esperaba.
-Lo siento, pero... mi corazón no es una cueva para pasar el verano.
Él respondió:
-Tal vez, uno de hombres que habite en mí, pueda pagar el alquiler.
Con la mirada perdida, ella se echó en sus brazos y no quiso pensar en el largo invierno que la esperaba.

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