Mi odio a los paraguas, ha sido recompensado toda mi vida a base de constipados. Hoy en podido comprobar, que cuando la lluvía quiere mojarte da igual que lleves chubasquero, botas de agua, gorrito escocés, o sombrilla de playa, te cala igualmente. Es un rollo parecido al amor.
Esta mañana al ver la que estaba cayendo, me he pillado un paraguas como el de Rigodón, y he salido a la calle. Cuando he llegado al curro, me he tenido que quitar las zapas. Estaban encharcadas. Mis pantalones calados hasta la rodilla, iban acompañados con un dolorcillo de garganta. Sin embargo, he de admitir, que mientras subía por la cuesta, me ha apetecido tirar el paraguas a la mierda, y quedarme un rato empapándome bien.
Y es que a veces, somos como una esponja... a la mínima de amor que nos dan, lo absorbemos todo.
Esta mañana al ver la que estaba cayendo, me he pillado un paraguas como el de Rigodón, y he salido a la calle. Cuando he llegado al curro, me he tenido que quitar las zapas. Estaban encharcadas. Mis pantalones calados hasta la rodilla, iban acompañados con un dolorcillo de garganta. Sin embargo, he de admitir, que mientras subía por la cuesta, me ha apetecido tirar el paraguas a la mierda, y quedarme un rato empapándome bien.
Y es que a veces, somos como una esponja... a la mínima de amor que nos dan, lo absorbemos todo.

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