martes, mayo 23, 2006

He tenido una revelación. Podía pasar mi vida, en un eterno atardecer. Bebiendo cerveza, bien fría. Tomando unos frutos secos, pistachos a poder ser. En una terraza pero no de bares... ático de confianza, en... lavapiés? Sí, no está mal. Mis chofas de sol, una silla de las que no te corten la circulación. Temperatura cercana a los 24, 25. Con una leve brisa. De esas que tan sólo dura unos segundos, pero en ese tiempo el cuerpo sufre una pequeña excitación. Buena compañía, los de siempre. Pocos pero bien avenidos. Y risas, muuuchas risas...
Quizá tengo tan claro lo que quiero, pq ya lo he vivido. Tenemos que cambiar la hora de quedada. Dónde esté un atardecer, que se quiten las mañanas eternas.