Estoy muy cansada. Este fin de semana me ha dejado realmente baldada. Puedo alegrarme de que hoy no sea el concierto de los rolling, ya que sería el día de mi muerte.
Tengo una magulladura en cada rincón de mi cuerpo. Los pinrreles destrozados, las piernas cansadísimas, unas picaduras de tarántula (me niego a pensar que han sido mosquitos) que me impiden ponerme pantalones ajustados, un careto... bueno del careto ni hablamos.
El hecho de pensar que me queda todo el día por delante, me consume. Pero si pienso que es el primero de una larga lista de madrugones, creo que me piro a casa.
Lo único que me consuela, el placer de daros los buenos días.
Tengo una magulladura en cada rincón de mi cuerpo. Los pinrreles destrozados, las piernas cansadísimas, unas picaduras de tarántula (me niego a pensar que han sido mosquitos) que me impiden ponerme pantalones ajustados, un careto... bueno del careto ni hablamos.
El hecho de pensar que me queda todo el día por delante, me consume. Pero si pienso que es el primero de una larga lista de madrugones, creo que me piro a casa.
Lo único que me consuela, el placer de daros los buenos días.

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