En ocasiones las cosas no salen como nosotros queremos. Ejemplo claro y nítido: Es miércoles y a mi me gustaría que fuera viernes. Pero dejando a un lado los imposibles, la vida nos brinda momentos en los que fracasamos... bueno fracaso no es la palabra. Decepción, ésta si. Nos decepcionamos con las pequeñas metas que no conseguimos. No somos perfectos.Supongo que las decepciones van haciendo callo en uno. Llega un momento en que casi todas rebotan. Pero siempre llega una que traspasa el caparazón. Las que se abren paso y llegan a tocar piel, tardan en curarse.
Y qué hay de esas pequeñas victorias? Esa la niña que ansías por fin se haya dado cuenta que existes, que alguien te diga hoy que tienes el guapo subido, que te reconozcan un trabajo bien hecho o simplemente que te abracen después de un día canalla. Parece que los seres humanos nos alimentamos de estos pequeños triunfos.
Mi sobri ayer consiguió uno de los más importantes de su corta vida: al año que viene, portero del atleti benjamines! Dejando a un lado el orgullo de tia, disfrutemos de las pequeñas satisfacciones que nos de el día... y las derrotas, como los calzoncillos, siempre por dentro.
Besos y bon día!

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home