jueves, abril 06, 2006

La lluvia ha vuelto a nuestras vidas. Parece que es el día perfecto para naufragar en la melancolía. Observar tras la ventana, taparse con una mantita. No de las de lana que ya no hace tanto frío. De esas blanditas que te dan en el avión, y dicho sea, abrigan cero. Sumergirnos en un sofá esponjoso, tomarnos algo templado, caer en un sueñecito ligero, de los que te despiertas asustado mirando el reloj sin saber cuanto tiempo ha pasado.
La verdad que yo me dormiría sin tantas comodidades. Es más, creo que si en algún momento dejase de sonar el puto teléfono, en un parpadeo vería las cosas desde ese sofá. Me vería envuelta con la mantita. Sentiría el sabor del café... y me despertaría de sopetón al saber que es aguachirri sacado hace una hora de una máquina mugrienta.
Un sola gota de lluvia en mi cara me despejaría más que este café radiactivo... lástima que esté el teléfono para sustituir a la lluvia.